Evangelización Efectiva

La mayoría de nosotros hemos sido protagonistas de campañas evangelísticas, desfíles al aire libre, medios de comunicación masiva llegando a muchas personas y ciudades.

VISIÓN CELULAR
¡Una iglesia comprometida y activa!

Hace ocho años Dios nos entregó un modelo de trabajo celular que fue efectivo en su implementación y ganamos muchas almas para el Señor. Junto a mi esposa Katty, luego a mis líderes principales de mi congregación local, luego a los líderes principales de la Misión en todo Chile y Argentina y luego junto a muchos líderes y pastores de una gran cantidad de denominaciones en nuestro país, nos dispusimos a ser capacitados en esta hermosa visión. Así fue. Los cambios fueron maravillosos y descubrimos que la evangelización de la iglesia se hacía efectiva al implementar esta visión (ahora comprendemos con mayor claridad que esta “visión” es nada más que una estrategia… para nosotros una de las mejores)

Comprendimos que en la Visión Celular los protagonistas son cientos (podrían ser miles) y no solo los que estamos en el púlpito.

Cuando el Señor Jesús le dijo a sus discípulos: “…os conviene que yo me vaya”, se debió a la revelación que El tenía acerca de lo que pasaría si El no se fuese…, “además de que el Espíritu Santo no hubiere descendido sobre todos…, el evangelio se hubiera limitado a la actividad de una sola persona: Jesús”.

Cuando Jesús asciende al cielo El sabía que el Espíritu que vivía dentro de El, ya no estaría limitado a dos manos y dos pies, sino que podría estar en millones de manos y pies, capacitándolos para hacer la obra de Dios.

Jesús quiso expresarles que “El secreto de la multiplicación estaba en este tipo de evangelización, es decir, el poder no retenido en uno solo, sino que en muchos a la vez”.

La congregación toma otro rol: preocuparse como iglesia de ser luz y sal en medio de donde vive, estudia, trabaja. Este tipo de evangelización tiene un alcance incalculable. Se puede llegar a gente que sería imposible alcanzar ya que se va donde ellos están. Donde hay cristianos, potencialmente existe un lugar de reunión.

Cada miembro de la iglesia tiene el germen de la multiplicación en su interior, El tiene una semilla preciosa y poderosa para sembrar.

Cuando Su pasión ardía en nosotros…

Comenzamos a motivar a muchos, de todas partes. Nuestras congregaciones comenzaron a crecer como nunca antes. La visión comenzó a ser parte de nuestra vida. Santiago y todo el país (Chile) fueron invadidos con ella. No sólo nuestra Misión fue bendecida sino que también muchas otra en toda la nación, aún fuera de nuestra nación.

Fueron muchos días y horas de labor abnegada. Comenzamos a hacer los Encuentros por todas partes, no había lugar que no tuviéramos arrendado cada fin de semana. Los templos comenzaban a llenarse, las Escuelas de Líderes comenzaron a funcionar, muchos jóvenes y adultos se comenzaban a involucrar. Las células empezaron a sumarse y cada una de ellas alimentaba más Encuentros. Cada día se suman a nuestro equipo de trabajo líderes comprometidos y dispuestos a trabajar para la obra del Señor. Queríamos CRECER, darle la gloria al Señor, que Chile conociera a Jesús. Nuestras palabras favoritas eran: VISIÓN, MISIÓN y OBJETIVO.

Cada creyente, un predicador en potencia…

Ese era nuestro objetivo y lo estábamos logrando. Nuestro pensamiento era: “enséñele a su gente y Dios los usará donde ellos se muevan y el poder multiplicador del evangelio no tendrá límite”

Esto es cuestión de fe. Debemos abrir nuestras mente a esto, no es sólo para algunos, puede ser para todo aquel que crea.

 ¡Evangelismo explosivo!

Cuando comprendemos que esta verdad, que Dios quiere usar a cada creyente, cada grupo celular se convierte en un centro de evangelización. Allí las almas se convierten, se sanan, el reino de las tinieblas es conmovido como nunca antes.

Entendamos bien esto: ¡Satanás no puede detener la voluntad de Dios! Aunque él lo quiera o lo haya tratado de hacer, ¡NO lo ha conseguido ni lo conseguirá!

Por mucho tiempo nuestra oración ha sido: “Señor, envíanos almas” pero la Gran Comisión es: “Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura” (Marcos 16:15). El no dijo: “¡Quedaos!” sino “ID”

Una verdad sorprendente: el 95% del tiempo que Jesús pasó en la tierra estuvo fuera de las sinagogas y de los templos. El resto lo pasó en la casa del necesitado: casa de Jairo, Zaqueo, Simón el fariseo, Lázaro, etc. Donde estaba la gente allí estaba el Señor.

La experiencia nos ha enseñado que la Visión Celular (la estrategia) lleva el Evangelio donde está la gente, donde está la necesidad. Allí hay milagros, prodigios, señales, maravillas… porque se confrontan dos fuerzas, la positiva del poder del evangelio con las fuerzas de maldad de la necesidad y del dolor. No hay otra forma de ver milagros sino al confrontar las fuerzas del poder de Dios con las fuerzas del poder de la necesidad. El Señor iba donde estaba el dolor, la enfermedad y allí ocurrían milagros.

 

Renovados por su revelación…

Desde el momento en que implementamos la visión nuestra iglesia experimentó asumir el compromiso. Nunca habíamos visto tanta gente interesada en evangelizar, interesada por las almas. Se despertó el gigante dormido, se activó el principio de cuerpo y la Iglesia se puso de pie.

Cada célula se convirtió en un centro de evangelización (llegamos a tener 250 de ellas).

¿Qué sucede cuando la congregación toma la visión celular?:

  1. Deja de ser una iglesia tradicional: no existe la puerta giratoria, el pastor hace todo, el 30% de la congregación trabaja y el 70% observa, hay murmuraciones, las finanzas no alcanzan, etc.
  2. Cada célula se convierte en un Centro Evangelístico.
  3. La iglesia va donde está el necesitado.
  4. Hay pastoreo individual.
  5. Se suplen las necesidades de la gente.
  6. La posibilidad de discipular se multiplican.
  7. Todo sitio es potencialmente un lugar de reunión.
  8. La iglesia se oxigena al recibir constantemente el influjo de gente nueva.
  9. La fe aumenta y los milagros se multiplican.
  10. El liderazgo aumenta.
  11. Afectamos las comunas, los pueblos, las ciudades y a la nación.
  12. Llevamos la presencia de Dios a las casas y hogares. La presencia de Dios en las casas (hogares) cambia todas las cosas.